Tenía ocho años y dormía sola. Siempre dormía sola. No porque yo fuera una madre fría, sino porque creía en los límites que le dan al niño una sensación de seguridad y autonomía. Desde que salió del jardín de infancia, tenía su propio cuarto. Y era perfecto.
Tenía ocho años y dormía sola. Siempre dormía sola. No porque yo fuera una madre fría, sino porque creía en los límites que
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