El multimillonario estaba a un solo instante de la bancarrota. El bolígrafo flotaba sobre la página, tan pesado como toda su vida. Bastaba una sola firma y todo lo que había construido durante treinta años desaparecería entre expedientes legales, cifras y párrafos jurídicos.
El multimillonario estaba a un solo instante de la bancarrota. El bolígrafo flotaba sobre la página, tan pesado como toda su vida. Bastaba
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