Tengo veinticinco años. Hasta hace unos meses, mi vida era ordinaria y predecible: trabajo como diseñador, una hipoteca en el horizonte, boda planeada, fines de semana organizados con antelación. Todo tenía su sistema. Su ritmo.
Tengo veinticinco años. Hasta hace unos meses, mi vida era ordinaria y predecible: trabajo como diseñador, una hipoteca en el horizonte, boda planeada,
[...]








