Llegó a casa antes de lo que nadie esperaba. Y lo que encontró lo dejó sin palabras.
Roberto, un empresario exitoso y temido, estaba convencido de que vivía el peor día de su carrera. Transacciones sospechosas. La traición de un socio de muchos años. Una presión que le oprimía el pecho como un tornillo de banco. Por primera vez en años salió temprano de la oficina. Solo deseaba silencio, un vaso de whisky y unos minutos de tranquilidad en su propia casa.
En cuanto abrió la puerta, supo que algo no estaba bien.
La casa estaba demasiado silenciosa.
Normalmente escuchaba los pasos de María, su ama de llaves, el sonido de la aspiradora o la radio baja en la cocina. Pero ahora reinaba un silencio absoluto, casi antinatural.
Entonces lo oyó.
Un susurro.
Provenía de su despacho. De la habitación a la que casi nadie tenía acceso. Del lugar donde guardaba documentos, contratos… y un pasado que había ocultado cuidadosamente.
Su corazón comenzó a latir con fuerza. Se acercó a la puerta. Estaba entreabierta.
Miró dentro.
María no estaba arrodillada con un trapo en la mano.
Estaba frente a la caja fuerte, escondida detrás de su cuadro favorito. La puerta de la caja fuerte estaba abierta y ella rebuscaba frenéticamente en su interior.
Y no estaba sola.
Detrás de ella había una figura. Alta. Inmóvil. Inclinada hacia ella, susurrándole algo al oído.
Un escalofrío helado recorrió la espalda de Roberto. Quiso gritar, pero la voz no le respondió. Esa mujer había trabajado en su casa durante más de diez años. Conocía a su familia. Confiaba en ella más que en la mayoría de sus socios.
Entonces notó el objeto en sus manos.

No era dinero. Ni joyas. Ni contratos.
Sostenía una fotografía antigua.
Amarillenta. Ligeramente arrugada. Una fotografía que él había escondido en el fondo.
La sangre se le fue del rostro.
En la imagen estaba él.
Y a su lado, alguien a quien el mundo creía muerto.
En ese momento, la figura detrás de María se enderezó lentamente y dio un paso hacia la luz.
Roberto se quedó paralizado.
Conocía ese rostro.
Había intentado borrarlo de su memoria durante años.
Pero el pasado acababa de decidir regresar.
Y esta vez venía en busca de respuestas.